Semana nefasta para unos Boston Celtics que llegaban a la misma con unas necesidades imperiosas de ganar, pero que terminó con derrotas ante Raptors, Blazers y Rockets, y con solo una victoria ante los Wizards de Bradley Beal. Este último mes de competición se puede hacer largo, o muy corto, ya que en un suspiro tendremos a los jugadores jugando lo que realmente parece que quieren jugar, pero desde la grada se respira un pesimismo lógico que invita a pedir la hora, no tanto para celebrar, sino para terminar con esto de una vez.


 

Cambios, ajustes y posibles versiones de los Celtics

 

Ya lo comentamos en el último Podcast, pero se antoja complicado que veamos algún cambio importante en las rotaciones de Brad Stevens. El nombre que más se viene escuchando como posible titular es el de Jaylen Brown sustituyendo a un Marcus Morris perdido en 2019 (12 puntos, 41% en TC, 31% en T3 este año, por los 15 puntos, 50% TC y 44% T3 de 2018), pero la mejora del #7 ha llegado de la mano de la suplencia, donde se encuentra más cómodo con su juego, y tiene más oportunidades que con unos titulares que demandan más atención.

“Seguimos evaluando hacer ajustes”, comentaba Stevens para Masslive tras la derrota contra los Rockets. “Pero creo que debemos centrarnos en, simplemente, jugar todos mejor, más que en cuándo juega cada uno. Y todos han tenido momentos durante del año en los que han jugado bien. Danny Ainge lo ha dicho varias veces: Cuando tenemos a 6 o 7 jugadores jugando bien, somos muy buenos. Y solo tenemos que volver a conseguir eso.”

Aun con todo esto, en el partido contra los Rockets Morris no jugó en prácticamente toda la segunda parte (se fue sin anotar tras 5 años seguidos consiguiendo puntuar en todos sus partidos), mientras que Brown fue de lo mejor de los Celtics.

Parece lógico juntar a los que están en mejor forma, pero creo que este cambio sería negativo. Un quinteto con Irving-Smart-Brown-Tatum-Horford, podría definirse como “lo mejor disponible“, pero tendría varios defectos que serían difíciles de salvar.

 

1.- Lo primero, y se pudo comprobar ante los Rockets, es que un quinteto tan pequeño dificulta mucho la tarea de cerrar el rebote.

2.- Jayson Tatum, o Jaylen Brown, deberían ocupar la posición de 4, y sufrirían contra ciertos equipos que podrían aprovecharse de su falta de peso para machacar más la pintura de los Celtics.

3.- ¿Rendiría Brown igual que desde el banquillo?. Realmente viene jugando minutos de titular, una especie de ese Marcus Smart suplente que terminaba jugando con los titulares al final de los partidos, y si algo funciona…

 

Otro posible cambio que introduciría a Brown como titular, sería el trueque con Smart. A nivel posicional sería más lógico, pero el #36, tras un febrero desastroso, viene encontrando otra vez su juego, recuperando el tino desde el triple y no fallando tanto desde el pase como vino haciendo en el mes anterior.

Podríamos hablar de otros ajustes menores, como la reducción de minutos de ciertos suplentes con vistas a acortar la rotación o la entrada de Baynes en determinados partidos, pero al final todo se reduce a lo que explicaba Stevens antes: todos deben de jugar mejor.

Si los Celtics jugasen durante todo el partido con su “versión remontada” de los últimos cuartos, no tendríamos siquiera una “versión remontada“, no haría falta. El hecho de jugar con esa pasividad hasta que te ves 20 puntos por debajo, crispa hasta al entrenador más calmado, y el pobre Stevens (al que no le falta culpa), se está viendo desbordado cual Ned Flanders tras el intento de reconstrucción de su casa por Homer Simpson.

En resumen, y pecando de simplicidad… ¡jueguen mejor carajo!

 

Pescando en río revuelto

 

Y aquí me sorprendo yo, tonto de mí, rascando esperanzas en momentos en los que la oscuridad no debería dejarme ver nada. Tal es mi melancolía que hasta me está quedando este párrafo demasiado poético… Joder, qué mierda de temporada.

Y es que tras la derrota contra los Blazers, lo primero que se me vino a la cabeza fue: si hay que perder, prefiero perder así.

Los Boston Celtics vienen tirando un 27% desde el triple tras el parón del All-Star (peor registro de la liga en ese apartado temporal), en consecuencia, están tirando menos triples, 30 por partido, cuando durante el resto de la temporada estaban tirando 35 por partido con un 37% de acierto.

Contra los Blazers no cambió eso, anotaron un 17% de sus triples, pero pudimos ver algo diferente en el equipo: actitud.

Los Celtics pelearon, se esforzaron, defendieron y lucharon para conseguir una necesitada victoria. La pelota no entró, pero es algo sobre lo que construir. En una temporada llena de cosas negativas, nos agarramos a cualquier atisbo de luz para intentar salir del pozo. Los jugadores vienen declarando sobre la necesidad de construir una identidad, de unirse como equipo. Partidos como el de los Blazers, una derrota, pueden valer como ejemplo.

Una pena que les durase dos días.

 

No se ha podido establecer conexión

 

dinosaurio google

 

No consigo empatizar con este equipo. Hace poco me preguntaron si disfrutaría más viendo a los Celtics de Isaiah Thomas perder en unas finales o a estos Celtics ganar el anillo, y dudé.

Ciertos parroquianos de la comunidad venimos masticando esta idea desde hace un tiempo, y es que este equipo nos trasmite muy poco.

Es como un consolador, preciso en la ejecución pero tremendamente fríos en el sentimiento. Y durante estos días son un consolador sin pilas.

Primero me pregunté si tenía que ver con las derrotas, pero los últimos equipos que han pasado por Boston ganaban poco y gustaban mucho.

Después me pregunté si era por la narrativa, y si bien la historia de ser unos “underdogs” y pelear contra todos y por todo es bonita, me di cuenta de que ese no era el problema.

Hace escasos minutos, y tras leer un artículo sobre el tema de Kevin O’Connor, he descubierto que la respuesta es mucho más simple de lo que parecería ser. No consigo empatizar con los Celtics porque entre ellos tampoco pueden.

El escritor de The Ringer, cada vez más alejado de la franquicia que lo catapultó a la fama, resume en su artículo una serie de situaciones que venimos comentando toda la temporada. Malas caras, poca comunicación, falta de celebraciones en los banquillos, silencio en el vestuario tras los juegos, un escaso sentimiento de grupo, poca relación personal entre los integrantes… ¿Cómo vas a generar un sentimiento de conexión con el aficionado si los jugadores no son capaces de conectar entre ellos?

Pero es más, y es que ese artículo resuelve otra de las preguntas que nos venimos haciendo durante toda la temporada. ¿Cuál es la identidad de los Celtics?

Pues es probable que su identidad sea la de estar siempre descontentos. Pensaréis que estoy sobrereaccionando a un mes malo, pero el bueno de O’Connor comenta algo más en ese artículo.

Y es que, como comentó mi compañero Andrés Villar en el último Podcast, parece que la actitud de Kyrie Irving ha cambiado desde el All-Star. Su rendimiento no está siendo malo, pero se le ve distraído, pasota, con un actitud que viene a expresar falta de interés por lo que está pasando, ganas de que se termine.

Según las fuentes de The Ringer en Boston, el jugador está desconectado, como separado del equipo. Algunos hasta dicen que las amistades de Irving en el vestuario comienzan y terminan con Jayson Tatum, con el que comparte agente.

¿Es aburrimiento por la temporada regular?, ¿malestar del vestuario por sus declaraciones?, ¿simple melancolía por la situación del equipo?, ¿enfado con Boston por el trato de la prensa?

No lo sé, y puede que me haya cansado de pensar en ello. ¡Vaya!, parece que acabo de empatizar con Kyrie Irving por primera vez en la temporada. También me he cansado de esto, me aburre, estoy deseando que se termine.

¡Arbi, la hora!