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Si las cuentas no fallan, este es el cuarto año que me encargo de hacer el análisis previo de la temporada de los Boston Celtics y, por primera vez, lo hago con la sensación de estar hablando de un equipo aspirante a todo. Bien es cierto que la plantilla objeto de análisis está conformada en un 90 % por los mismos jugadores que el año pasado, pero también lo es que por primera vez desde que debutase en la NBA, LeBron James no estará en la Conferencia Este. Además, mientras que el año pasado solo 4 de los jugadores que formaban dicho roster lo habían hecho con anterioridad, ahora estamos ante un grupo que acumula un año de experiencia y que, pese la infinita sucesión de lesiones vividas durante la pasada temporada, se quedó a un partido de perder las Finales de la NBA contra Golden State Warriors.

 

Por lo tanto, pocas dudas caben que analizados uno por uno todos los integrantes de la misma, la de los Boston Celtics es la plantilla con más talento de la Conferencia Este y posiblemente la mejor que ha presentado el equipo desde aquel ya lejano 1986. Brad Stevens tiene en sus manos por primera vez un equipo diseñado para ganar un anillo en cualquier campeonato que no tuviese a un abusón de patio de colegio con tres de los cinco mejores tiradores de la historia, un candidato perenne al mejor defensor del año, tres de los últimos cuatro MVPs y al que seguramente es el segundo mejor jugador del planeta; cualquiera que vea a estos Boston Celtics y piense que son favoritos a ganar el campeonato este año está equivocado. Pero no mucho más que el que haga lo mismo y no les de como el principal candidato a dar la campanada.

 

Quinteto titular

Sobre el papel, parece que no habrá dudas que el quinteto titular que presentará Brad Stevens estará formado por los siguientes jugadores:

Kyrie Irving

Jaylen Brown

Gordon Hayward

Jayson Tatum

Al Horford

Dicho esto, no olvidemos que Gordon Hayward acaba de salir de una lesión que le mantuvo casi un año fuera de las canchas y que Brad Stevens es un entrenador al que le gusta mucho ajustar en función del rival. No sería nada extraño que bien el alero de Indiana o alguno de sus compañeros de posición más jóvenes – Jaylen Brown y Jayson Tatum – dejen espacio en el cinco inicial eventualmente a Aron Baynes. El australiano acabó la pasada temporada como el jugador con el mejor rating defensivo de toda la NBA y la mejor faceta de los Boston Celtics, en lo que a juego se refiere, fue con él en pista. Pese a no ser tan versátil como los aleros que tanto gustan a Stevens, Baynes aporta un equilibrio fundamental para un equipo necesitado de su protección del aro y capacidad reboteadora.

Parece que Al Horford, por fin, ha aceptado que jugando como center es donde más rendimiento puede ofrecer – sobre todo en ataque. Gracias a su velocidad, lectura y capacidad de abrir la pista – lanzó al 42,9 % de tres la temporada pasada, hay muy pocos jugadores que puedan aguantar al lado del dominicano. Por desgracia, Al ya no es ningún chaval y el desgaste físico que tiene esta posición en el otro costado de la cancha hace casi imposible que le veamos de cinco durante muchos minutos, al menos en temporada regular. Aquí es donde entrará de nuevo Aron Baynes, bien sea acompañándolo en la pintura o junto a Marcus Morris en caso de que Brad Stevens quiera seguir jugando con quintetos bajos.

Sin embargo, donde más problemas tendrá Brad Stevens para repartir los minutos será en el backcourt. Kyrie Irving, Marcus Smart y Terry Rozier son tres jugadores con la capacidad de ser titulares en la NBA. Dejando claro que Irving es el jugador franquicia de los Boston Celtics y que ninguno de los otros dos está siquiera cerca de discutirle el puesto, sí es cierto que ambos han cumplido sobradamente cuando han tenido que coger las manijas del equipo. Marcus Smart no es solo el alma de este equipo sino el que mejor conoce qué quiere hacer Brad Stevens en ambos lados de la cancha, con cuatro años en el equipo es el jugador que más tiempo lleva vistiendo la camiseta más reconocible en el mundo del deporte y aquel al que se le da el balón cuando el resto de sus compañeros se ofuscan – dejando a Al Horford a un lado. Por su parte, Terry Rozier jugó a un grandísimo nivel tanto en temporada regular como en Playoffs cuando tuvo que coger el testigo de Kyrie Irving tras la lesión de este.

Por desgracia para ellos, si la plantilla se mantiene sana, tanto Gordon Hayward como Kyrie Irving deberían recortar las carencias organizativas del equipo, con lo que el rol de Marcus Smart perdería importancia; mientras que Terry Rozier podría verse relegado a una función de desatascador en una rotación de ocho/nueve hombres en la que solo él y Jaylen Brown tienen carencias a la hora de ejecutar el pick and roll – podríamos asumir que Marcus Morris tampoco lo ejecuta con claridad pero por desgracia nunca hemos podido comprobarlo: todo balón que toca lo termina por lanzar en algún momento. Lo complementario de su juego podría abrirles una buena ventana de minutos, sobre todo durante la primera parte de la temporada cuando Brad Stevens no quiera cargar de minutos a un recién doblemente operado Kyrie Irving. Pero, en definitiva, cuesta imaginar esta temporada como algo más que un quebradero de cabeza para su entrenador y una competencia entre ellos que acabará determinando cual de los dos acaba siendo traspasado en Febrero o en la noche del NBA Draft 2019.

 

¿A qué van a jugar estos Boston Celtics?

Andrés ya habló en web podcast más detenidamente sobre cómo jugará este equipo. Pero de manera breve, es de esperar a unos Boston Celtics con un sistema ofensivo basado en el movimiento de balón, con hasta cuatro jugadores en la plantilla capaces de pasar muy bien el balón y otros tantos capaces de fabricarse sus propios tiros. Kyrie Irving, Gordon Hayward, Al Horford, Marcus Smart, Brad Wanamaker y Jayson Tatum son jugadores que en el pasado han cargado con el peso de armar el ataque de sus equipos; y lo han hecho con éxito. Además, Terry Rozier lo hizo durante sus años en Louisville y se empiezan a ver señales de mejoría en su juego a nivel NBA – aunque insistimos en lo pobre de su pick and roll. Es un equipo con una IQ elevadísima, gran capacidad de pase y anotación en aclarados (Kyrie Irving, Gordon Hayward, Al Horford y Jayson Tatum). Todo pinta bien en ataque, sobre todo cuando los jugadores lleven meses jugando juntos.

En defensa, pese a la recuperación de una pieza tan importante como Gordon Hayward, es difícil imaginar que se puedan volver a repetir los guarismos del año pasado, cuando el equipo acabó como el mejor equipo de la NBA en este costado. La defensa es muchas veces más una cuestión de actitud y concentración que de talento. El pasado curso, los Boston Celtics se agarraron a sus sistema defensivo para mantenerse a flote como tú te agarraste a la cerveza, las palomitas y Netflix cuando te dejó tu pareja. Si todo va como debería de ir en el costado ofensivo, es difícil que los Orgullosos Verdes defiendan con la intensidad que durante la 2017/18.

Viene siendo una tónica en los equipos de Brad Stevens que o son top-5 en defensa y su ataque queda por debajo de los 20 mejores de la liga, o viceversa; pero salvo pequeños pasajes de semana, nunca logran mantener un nivel top-10 en ambos, o top-5 en uno y top-15 en otro. Hasta la temporada pasada – y esta incluida si tenemos en cuenta las lesiones – podría deberse a una plantilla similar a esa sábana corta que o te cubre los pies o los hombros, pero nunca los tres a la vez (Andrés Villar dixit). De repetirse dicho problema durante el curso que está a punto de empezar, quizás se deba simplemente a una falta de urgencia. Si todo va como debería ir en ataque, repito.

Sobre el papel: Marcus Smart, Jaylen Brown, Gordon Hayward, Marcus Morris, Jayson Tatum, Semi Ojeleye y Al Horford son siete jugadores que pueden cambiar en defensa del #1 al #4. Además de eso hay otros tres capaces de defender muy bien sus posiciones, Terry Rozier, Aron Baynes y Robert Williams III; y solo tres defensores entre lo promedio y lo malo: Kyrie Irving, Brad Wanamaker y Gerschon Yabusele.

Un quinteto capaz de anotar ante cualquier defensa y una banquillo con potencial de frenar a todos los banquillos de la NBA… y varios quintetos titulares. Al menos sobre el papel las cosas no podían pintar mejor en Boston.

 

Récord

Tras la salida de LeBron James, el trono de la Conferencia Este queda vacante y lo hace no solo en la categoría de mejor jugador sino de mejor equipo. Los Toronto Raptors hicieron un movimiento muy arriesgado al traspasar al que ha sido seguramente el mejor jugador de su historia por el enigmático Kawhi Leonard. La llegada del antiguo alero de los San Antonio Spurs, MVP de las Finales de 2014 y mi MVP de la temporada 2016/17, por sí sola podría otorgar ambos tronos a los canadienses… de no haber sido por cómo han transcurrido los últimos 10 meses de la vida de Kawhi. Cuál es el nivel de Leonard tras jugar solo 9 partidos en el último año y medio es imposible de averiguar, pero tan aventurado es decir que Leonard no es el mejor jugador de la Conferencia Este y que su equipo no está al nivel de los Boston Celtics como decir lo contrario.

Tras ellos, dos equipos jóvenes con tanto talento como dudas, al menos para quien esto escribe. Es fácil que si te digo que Giannis Antetokounmpo va a ser el próximo MVP de la NBA te sorprenda lo mismo que si lo que afirmo es que su equipo va a entrar de milagro en Playoffs; los Bucks llevan años disponiendo de una gran cantidad de talento en pista, aunque desequilibrado, y el vacío absoluto en el banquillo. Ahora mismo quizás la tortilla se ha dado la vuelta y puede que la plantilla sea un poco corta para lo que puede lograr un entrenador como Mike Budenholzer. Por parte de los Philadelphia 76ers, si todo el bloque se mantiene sano y Brett Brown, un grandísimo entrenador, corrige algunos errores de bulto que suele cometer en los momentos apretados; los 76ers deberían estar a la altura de Celtics y Raptors, al menos durante la temporada regular. El problema es que hay demasiados “y si…” en ese suponer.

Sobre el resto de la Conferencia se sitúan unos Indiana Pacers, la mayor sorpresa de la temporada pasada – por encima incluso de los Utah Jazz, con ganas de demostrar que lo suyo no fue flor de un día. Y sobre el resto: el caos. Los Washington Wizards deberían estar al menos al nivel de los Pacers pero tú también deberías estar haciendo algo productivo un miércoles por la mañana y mírate. El orden elegido: qué equipos me resultan más simpáticos, es tan efectivo como cualquier otro que quieras/puedas aplicar para deducir cómo va a cerrarse la clasificación de la Conferencia Este. Por mi parte, me he cansado de pensar que este año los Pistons sí van a saber lo que quieren hacer.

En definitiva, abróchense los cinturones porque esto está a punto de arrancar.

  1. Boston Celtics (60-22)

  2. Toronto Raptors

  3. Milwaukee Bucks

  4. Philadelphia 76ers

  5. Indiana Pacers

  6. Washington Wizards

  7. Charlotte Hornets

  8. Brooklyn Nets