La esperanza fugaz que tenían los Celtics de remontar una desventaja de 3-1 en contra finalmente sucumbió en la noche del domingo, cuando los Miami Heat pisaron el acelerador y aseguraron su cupo en las finales de la NBA derrotando a los Orgullosos Verdes por 125-113.

Los Boston Celtics iniciaron muy similar que el partido anterior. Letárgicos y sin encontrar el aro. Tuvieron suerte de que Miami también inició sin aciertos, hasta que Andre Iguodala entró a cancha y cambió el cuento. Un buen parcial de Jaylen Brown y triples inesperados de Hayward y de Smart mantenían a los de Massachusetts en juego.


El segundo parcial fue el regreso a la vida de Jayson Tatum luego de un mal primer parcial, se fue al entretiempo muy cerca del triple doble y cargando a Boston para irse abajo solo por dos puntos. Kemba Walker y Daniel Theis ya estaban metidos en problemas de faltas con tres para cada uno.

Boston la sacó barata en el tercer cuarto cuando a Miami le entraba absolutamente cualquier cosa. Dragic tenía pasajes jordanescos y Adebayo se hizo un festín contra la endeble pintura bostoniana.


Pero el quiebre del partido vino en el último cuarto, cuando en una tremenda racha anotadora a la que los Celtics no pudieron responder, y empezaron a forzar los tiros sin sentido de siempre.


Finalmente, la temporada de los Celtics terminó con otra clara demostración de superioridad, especialmente mental por parte de los Miami Heat que contaron con un sobrenatural Bam Adebayo que terminó con 32 puntos, 14 rebotes y 5 asistencias en la clasificación de su quinteto a las finales de la NBA contra Los Ángeles Lakers.

Para Boston, Jaylen Brown anotó 26 puntos, atrapó 8 rebotes y repartió 4 asistencias y fue el mejor jugador de los Celtics en un partido que dejará secuelas a mediano plazo en lo que será el futuro más próximo de la franquicia.

 

 

Foto: Celtics.com