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En el ambiente del básquet, cuando alguien utiliza la terminología Big Three, automáticamente viene a la cabeza un trío de superestrellas unidas por un bien común (la búsqueda casi desesperada de un anillo de campeonato). Entrando en detalle, me propongo analizar si estos actuales Celtics cuentan con un legítimo equipo digno de esta denominación, o si por el contrario transitan por caminos diferentes.

Se cumplen 10 años desde aquella temporada en la que Kevin Garnett y Ray Allen, se unían a Paul Pierce en los Celtics. Ese cambio de paradigma mostraría el camino para muchas franquicias y jugadores, que a día de hoy se mantiene. De hecho, muchos llegan a sostener que sin un Big Three legítimo, no hay chances de competir por un campeonato.

Varios son los que siguieron el ejemplo de aquellos Celtics. Hemos visto crearse equipos contender desde la unión de ciertas estrellas (Lakers, Heat, Warriors y Cavs) y todos ellos compartían un principio básico: Tres superestrellas acompañadas por un grupo de jugadores veteranos con sed de conseguir un campeonato. En algunos casos, han podido agregar una pieza fundamental además de esos tres ases (Odom en Lakers, Iguodala en Warriors, Allen en Heat).

Analizando los tres nombres principales de la actual plantilla de los Boston Celtics (Horford, Irving y Hayward) sacamos dos conclusiones inmediatamente:

  • Es un trío que muestra una gran cohesión gracias a las posiciones en las que cada uno se desempeña.
  • Por algún motivo, ninguno está bajo las luces de ser una gran estrella (a pesar de tener todas las condiciones para ser reconocidos como tal).

 

Un Big three sin superposición en la cancha

En cancha hay un pívot veterano, que siempre demostró no necesitar marcar grandes números para ser fundamental y decisivo para su equipo y que sabe cómo mejorar a sus compañeros creando juego a pesar de su altura. Ante esa falta de números elevados, se le suma un alero capaz de crear su propio tiro, y anotar de varias vías posibles buscando ayuda para no ser siempre la primera opción de ataque de su equipo.

Por suerte se agrega al mix a un anotador voraz, con una habilidad superlativa para superar rivales, un jugador que busca el desafío más grande de su carrera y se siente capaz de ser la cara de un equipo. Habiendo mostrado cierta inmadurez para interpretar cuando hacer la jugada correcta, necesitará apuntalar eso con experiencia, y puede que Boston sea su sitio.

¿Se nota la relación? Es un círculo perfecto. Cada una de estas tres piezas se necesita mutuamente para mejorar al otro. Esta pequeña historia se puede leer en modo loop y de esa manera se entenderá porqué la situación es diferente a la de otros tríos antes mencionados. En este caso, cada miembro esta en el momento indicado de sus carreras para apoyarse en sus dos contra partes.

Subestimados cada uno a su manera

Los flashes se van para otros nombres. Es cierto que los tres tienen el calibre para ser All Star, y que se han forjado un nombre hecho y respetado en la liga. Pero cada uno de ellos arrastra cierta subvaloración que entiendo, es más que injustificada.

  • Al Horford no es un jugador dominante. No registra grandes números, no rebotea bien, anota poco y cobra demasiado dinero.
  • Gordon Hayward no es una superestrella. Es un alero que estará a la sombra de nombres como Jimmy Buttler o Paul George.
  • Kyrie Irving no tiene lo necesario para comandar a un equipo. Es inexperto y siempre piensa primero en tirar. Otros bases son más completos que él.

Es moneda corriente encontrar cada una de estas “valoraciones” (coloco la palabra entre comillas porque entiendo que son erróneas) sobre estos jugadores en el día a día. A mi criterio, esta falta de atención que atraen estos nombres, puede jugar un papel fundamental. Todos tienen que probar que esas criticas están equivocadas. Cierto es que para alcanzar el funcionamiento deseado, va a necesitarse tiempo. Pero la inteligencia mostrada a lo largo de sus carreras (sobretodo Horford y Hayward) motivan a pensar que los tiempos podrían reducirse considerablemente.

 

El resto de los compañeros

Queda para el final el resto del equipo. Los actores de reparto que tienen los Celtics son muy diferentes a los equipos Big Three antes mencionados. No por todos los nombres, ya que algunos sí entran en esa categoría de “veteranos” buscando integrar un equipo contender.

La diferencia más notoria aparece en la edad de ciertos jugadores. Los principales reservas (y posiblemente el escolta titular de este equipo) son jóvenes, y además de aportar, continuarán con su desarrollo para crecer como jugadores de básquet. Para destacar, Marcus Smart tiene 23 años, Terry Rozier 23 y Semi Ojeleye 22. Jaylen Brown 21; Jayson Tatum 19. Para continuar con este punto, ningún jugador de este grupo tiene más de 6 temporadas de experiencia en la liga y solo Aron Baynes tiene más de 30 años.

La idea de tener que confiar en jóvenes con poca experiencia para rodear a este Big Three podría parecer errónea,  pero si observamos en detalle cada uno de esos nombres, nos daremos cuenta que todos ellos tienen ciertas habilidades para aportar inmediatamente al equipo. Mientras existan las defensas asfixiantes de Smart, las explosiones físicas en contragolpe de Brown, las improvisaciones (exitosas) ofensivas de Rozier y los (posiblemente) movimientos en el uno contra uno de Tatum, la segundad unidad podrá darle dividendos a Brad Stevens, y ser el sustento de los tres protagonistas antes mencionados.

 

En conclusión, categorizar a este equipo  como simplemente un Big-Three sería desconocer la realidad de esta plantilla. Boston, a día de hoy, es un equipo mucho más profundo y con un potencial enorme no solo para competir ahora, sino para ser uno de los protagonistas del futuro. No solo hay tres nombres importantes en el  actual roster, ya que estos Celtics son algo más. Son un auténtico equipo, compacto, profundo y con variedad de talento.

 

Foto: couchguysports.com