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Descendiente de ex-presidarios ingleses, discípulo de Popovich y entrenado en las duras calles de Detroit, los Boston Celtics ya tienen a su hombre alto, y no viene con mal currículo. Aron Baynes, de 2.08 y 118 kilos de peso, llega a un equipo necesitado de tamaño para sacar a empujones a cualquier contrario que quiera mancillar su aro.


Danny Ainge se mantiene en su línea

 

En un mercado de gente alta muy reducido, las posibilidades de hacerse con un jugador válido y que no comprometiese tu cartera eran muy remotas. El dinero que tenían los Boston Celtics para gastar tampoco era demasiado, y Aron Baynes es una adquisición más que correcta.

Podrías encontrar piezas más suculentas, como Dewayne Dedmon, pero ninguna cumplía con los requisitos salariales y contractuales que buscaban los Celtics.

Baynes, que había rechazado una opción de jugador por más de 6 millones, estaba buscando algo a largo plazo, pero cuando la oferta de la franquicia más laureada llamó a su puerta, el pívot australiano aceptó competir un año en un equipo contender por el valor de la Room Exception (4.3 millones).

 

Aron Baynes, intangibles para tu zona

 

Deportivamente, Baynes viene a cubrir un agujero en la plantilla evidente. La falta de tamaño en la zona de los verdes ha supuesto que, noche a noche, el hombre alto (o bajo) se tome un festín en los tableros, no pudiendo ningún jugador de Stevens parar la sangría.

Las estadísticas no muestran el buen hacer de Baynes en este apartado, el hecho de jugar con Drummond afecta, pero podríamos decir que, sin haber jugado un solo minuto, Baynes es el mejor reboteador que han tenido los Celtics en muchos años.

Defensivamente es un jugador bastante infravalorado, siendo una pieza fundamental en los Pistons de Van Gundy.

“Ha quedado probado que, en los últimos dos años, nuestra defensa es mejor con Aron en la pista“, decía Van Gundy. “Su capacidad para comunicarse, su dureza, su rapidez para reaccionar y el hecho de que vaya siempre por delante de la jugada, ayuda mucho a nuestra defensa. También nos ayuda en ataque. Es un gran bloqueador, entiende el juego. Nos ayuda”.

El hecho es que en unos Pistons faltos de defensa interior (no, Drummond no defiende ni el tiro de Amir), Baynes salía del banquillo para salvar los muebles, e, incluso, terminaba los partidos por delante del #0, debido a su sorprendente 84% desde la línea de tiros libres.

No es de extrañar que los periodistas de Detroit hayan pedido, y varias veces, que Baynes se comiese más minutos de Drummond. Su capacidad defensiva, sin ser muy espectacular, consigue resultados. De todos los jugadores que han defendido por lo menos 4 tiros cerca del aro la temporada pasada, Baynes es el décimo que menos porcentaje ha permitido. Isaiah Thomas lo sabe muy bien.

Ofensivamente es un jugador limitado. Carga bien el rebote, tiene un tiro de 3-4 metros decente, y cierto manejo con un gancho a la media vuelta. Lo más destacable, como dijo su ex-entrenador, es su buen nivel como bloqueador y su capacidad de entendimiento del juego, que le permitirá poder ganarse los minutos en el sistema de ofensivo de Stevens.

El sitio de Baynes en la rotación, de momento, está en el aire. Desde Boston se viene especulando con la idea de contratar a un tarugo que pueda acompañar a Horford, durante la mayor parte de la temporada, para que el dominicano llegue descansado a los Playoffs, sin tener que pegarse con gente más grande durante 82 partidos.

Esto podría suponer que Baynes viniese para ser titular, aunque su pico de rendimiento lo ha alcanzado saliendo del banquillo en minutos reducidos. La gran cantidad de opciones que tienen los Celtics hace que los quintetos puedan ser miles, y todos ellos dependientes del rival que toque cada noche.


Defensa, dureza, tamaño y mala leche, todo ello por un cuarto de lo que costaba Amir. Y lo más importante, volvemos a tener a alguien con moño en el equipo, para no perder viejas costumbres.

 

Fuente: Foto Brett Davis (Ilustración Álvaro Méndez)