El partido contra los San Antonio Spurs que resultó en derrota por 115-96, bien puede resumir la temporada entera de los Celtics con una sola palabra: apatía. Los Spurs llegaron a tener hasta 25 puntos de ventaja en un monologo de LaMarcus Aldridge que hizo un festín ante unos endebles Boston Celtics que de nuevo, dan pocas señales para confiar de cara a la postemporada.

Desde el primer cuarto, los Spurs tomaron la ventaja y los Celtics una actitud bastante lamentable que hacía entender desde temprano que la noche iba a ser larga y a terminar con una derrota en el récord. La ofensiva de Popovich puso todos sus cartuchos en LaMarcus Aldridge y desde ahí, construyeron todo su juego.

Buscaron al 12 de los Spurs de todas las formas existentes, además aprovecharon el corte por lado débil cuando el ala-pivot descargaba ante la doble marca que, tarde, empezaron a hacer los Celtics. El regreso de Hayward fue insulso, la noche ofensiva fue patética (Marcus Smart fue el máximo anotador con 14 puntos), un deprimente porcentaje desde la línea de tres con 7 anotados en 35 intentos en un pobre 20% que hizo simplemente imposible si quiera el intento de remontada en la noche texana.

Al final, los Spurs ganaron 115-96 con 48 puntos y 13 rebotes de LaMarcus. Para los Celtics, Irving tuvo una noche para el olvido con 5 de 17 de campo y ese lenguaje corporal tan pobre como las esperanzas de un cambio en postemporada. El martes, los Celtics se miden con los Cavs en esta interminable temporada regular de un equipo sin alma.

 

Foto: Celtics.com